Leyendo la columna del señor Álvaro Cueva (critico de
televisión) me di cuenta sobre la importancia de las telenovelas en México o
acaso alguien nunca ha visto alguna vez alguna telenovela aunque sea solo para
morbosear a los protagonistas.
Si comprendemos que la mayoría de los mexicanos solo leemos
medio libro al año y que mucha gente a perdido el hábito de leer los periódicos
y que solo el 30 % dela población tiene internet es muy comprensible que las
telenovelas tienen un impacto profundo en la sociedad por que a estas mucha
gente las ve (conozco personas que se sienta frente al televisor desde las 5 de
la tarde y no se levantan hasta las 10:30 de la noche).
Las novelas en el país son muy importantes más importantes
que las elecciones, que los problemas sociales etc. Para muchas personas en el
único medio de diversión que tienen y por ende la única válvula de escape a sus
problemas de la vida diaria.
Hace como dos meses leí una entrevista que le hicieron a
Delia Fiallo tal vez la mayor escritora telenovelas a nivel latinoamericano
decir que las novelas que retratan la realidad no le gustan y que prefiere las
tradicionales, esas historias en donde la protagonista pobre se enamora del
galán y al final se casan pasando mil penurias; ellas se justificaba diciendo las
telenovelas eran pequeños momentos en
las amas de casa salen de su realidad y les ayuda a pensar que hay esperanza en
esta vida y que el bien siempre triunfa sobre el mal.
Al ser las telenovelas el único medio que tienen el grueso
de la población para acercarse más o menos a las realidades del país es importante
que cuenten historias que realmente valgan la pena que ayuden a la población
para que se formen un criterio que ayude a que este país mejore.
El impacto de las telenovelas en México es enorme por eso
mucha gente vive las telenovelas, deja de trabajar, de atender a sus hijos etc.
Por sentarse frente al televisor y disfrutar de unos minutos de esparcimiento.
Quiero terminar parafraseando al señor Álvaro Cueva: “Las
emociones mueven al mundo, estas no discriminan entre intelectuales y
analfabetas, deciden elecciones, son las que realmente nos impulsan… por eso
creo más en las telenovelas que en los libros”.
Y usted amable lector ¿Qué opina?
Estoy muy orgulloso de la Ya primera dama.
ResponderEliminarque bueno que alguien se sienta orgulloso de ella, valío la pena que se la madree el copete
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